La arquitectura dicta el comportamiento humano. Mientras los folletos publicitarios universitarios muestran amplias zonas verdes y estudiantes sonriendo bajo el sol, la realidad es que el setenta por ciento del tiempo académico transcurre en corredores ciegos de concreto.
La fatiga académica que reportan los estudiantes de comunicación y otras facultades no es exclusivamente un asunto de sobrecarga de lecturas. Es un producto directo del diseño espacial. Las instituciones fueron construidas bajo una lógica industrial que prioriza la capacidad de almacenamiento de cuerpos sobre la habitabilidad, la inspiración y la salud mental.
